Nuestra Madre

Nuestra Madre

Hay muchas formas de honrar a una madre, sobretodo tendríamos que empezar por el reconocimiento y el respeto. Tendríamos que tener siempre muy presente que gracias a ella estamos aquí y tenemos una vida.

Esto no pretende ser un  “algo más” de lo mismo. Algunas personas leerán estoy sentirán que el día de la madre es una excusa más para el marketing y el consumo. Pero a mi me parece bien que, por lo menos un día al año, nos enfoquemos en quien nos ha dado la vida y le demos reconocimiento y amor. Por lo menos puede servir para tomar conciencia una vez más de que sin ellas nada sería posible. Tampoco pretendo reivindicar nada. Ya todos nos sentmos lo suficientemente impotentes cada vez que conocemos el maltrato y el asesinato de una mujer. Una plaga que parece no tenga fin. Y de todos es sabido que cada vez los hijos respetan menos a los padres, llegan hasta el maltrato verbal y físico.

Todo esto ocurre sin que sepamos muy bien qué hacer y qué sentir. Vivimos en una sociedad enferma de tantas cosas, que lo único que realmente podemos hacer, es empezar por nosotros mismos una y otra vez, para comprender, para aceptar y para mantener una actitud elevada de amor y gratitud a pesar de todo.

Y es desde esa actitud de positivismo que quiero dedicar este homenaje a la madre de todas las madres. La madre sin la cual, ninguna madre podría serlo. Se le ha llamado de muchas formas; la madre naturaleza, la energía creadora del universo, el lado activo del infinito, la consorte de Dios, etc.

Yo no sé que nombre darle. Tampoco creo necesario tener que darle un nombre en particular. La identifico como un sentimiento creativo, de creación. Todos tenemos ese poder de crear. Pero es en el aspecto femenino, donde ese poder se manifiesta en toda su plenitud, creando Vida.

Supongo que habréistenido esta experiencia de escuchar muchas veces una canción sin que tengáis ninguna experiencia relevante. Pero un día determinado, no sabes por qué, esa canción se te revela como algo más que una simple canción. Y encuentras en su letra, un significado profundo que casi no puedes explicar con palabras.

Esto me pasó un día en concreto con la cación de Francis Cabrel “La Quiero a Morir” De pronto me di cuenta, de que la canción hablaba de un Amor que no era humano. Un Amor que no era el típico Amor de un hombre a hacia una mujer. La sentía como un reconocimiento y una alabanza a ese Ser Superior que lo crea todo y que nos ha creado.

De pronto me sentía totalmente identificada con la letra. Esa canción hablaba de mí:

Y yo que hasta ayer sólo fui un holgazán y hoy soy el guardián de sus sueños de Amor. La Quiero a Morir.

Podéis destrozar todo aquello que veis, porque ella de un soplo, lo vuelve a crear, como si nada, como si nada. La Quiero a Morir.

Esta canción me despertaba a la magnificiencia y grandeza del planeta que me sostenía y el cual habitaba.

Lo vuelve a crear como si nada, porque ella es el Poder que todo lo puede. Ella es La Tierra, es la madre de todo cuanto existe y es mi creadora. Pero la cosa no quedaba aquí. Ella era mi padre y mi madre, mis hermanos y hermanas. Era todas las personas que existían, era el océano y el cielo, las plantas y los animales. El Sol y los planetas. Ella era ese poder que todo lo crea y yo la amaba más que cualquier otra cosa. Con un Amor descomunal que me recorría y llenaba completamente, más que ninguna otra experiencia de Amor que yo recordara. Mientras esta experiencia tenía lugar, las lágrimas corrían libremente por mis mejillas. Esta experiencia no fue sólo de un día. Durante un tiempo, esto se repetía cada vez que escuchaba o recordaba la canción. Después de un tiempo, este estado se calmó, pero ese sentimiento me ha seguido acompañando desde entonces.

Ella para las horas de cada relog y me ayuda a pintar a transparente el dolor con su sonrisa. Y construye una torre desde el cielo hasta aquí. Y me cose unas alas y me ayuda a subir. A toda prisa. A toda prisa. La Quiero a Morir.

Sentía esa energía, ese poder dentro de mi. Su sonrisa en mi corazón, y aunque a penas, podía caminar (sufría una extraña enfermedad que me mantenía en cama con mucho dolor), no me sentía un ser miserable y permanecía en un estado constante de Amor, Gratitud y Felicidad.

Las palabras tomaban forma y encontraba un significado mucho más profundo y mucho más allá de las palabras.

Conoce bien cada guerra, cada herida, cada Ser. Conoce bien cada guerra, de la vida, y del amor también. Me dibuja un paisaje y me lo hace vivir. En un bosque de lápiz se apodera de mi. La Quiero a Morir.

Me atrapa en un lazo que no aprieta jamás. Como un hilo de seda que no puedo soltar. No quiero soltar. No quiero soltar. La Quiero a Morir.

Cuando trepo a sus ojos me enfrento al mar. Dos espejos de agua encerrada en cristal. La Quiero a Morir.

Sólo puedo sentarme, sólo puedo charlar. Sólo puedo enredarme, sólo puedo aceptar. Ser sólo suyo. Ser sólo suyo. La Quiero a Morir.

Y yo que hasta ayer sólo fui un holgazán y hoy soy el guardián de sus sueños de amor. La Quiero a Morir.

Podéis destrozar todo aquello que veis, porque ella de un soplo lo vuelve a crear, como si nada. Como si nada. La Quiero a Morir.

Esta canción me ha concedido muchas revelaciones que con el tiempo se han ido reafirmando una y otra vez. Tal vez esta canción sea tan sólo otra canción de amor y sólo yo veo algo más. Pero la experiencia existe y no se puede negar. Que estas palabras sirvan de humilde homenaje a esta madre que nos cuida y protege y a la que debemos toda Vida. Desde aquí mi respeto profundo y gratitud.

Karen Alvarez

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