Soy Lo Que como

Soy Lo Que como

Comer carne endurece y embrutece al hombre y comer frutos le espiritualiza.
Si se generaliza algún día la creencia de que el hombre puede dejar de comer carne, no solo se provocaría una gran revolución económica sino un mejoramiento moral. Conde Maurice Maeterlinck

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Una persona muy muy sabia dijo en una ocasión que uno tiene que comer lo que mejor le siente a su cuerpo. Todos somos distintos. Mi padre por ejemplo no tolera el arroz y se enferma cada vez que lo toma. Sin embargo, a mi es una de las cosas que más me gustan y mejor me sientan. Hay muchas enseñanzas acerca de la comida y de qué es lo más sano, lo más nutritivo y lo mejor para nuestra salud. Existen los vegetarianos, los macrobióticos, los que siguen las dietas basadas en los Vedas, y así muchos más.
No pretendo con este post decir qué es lo mejor para uno y lo que realmente se tiene que comer. Pero si me gustaría explicar ciertas cosas básicas que todos deberíamos conocer para mejorar nuestra calidad de vida a través de lo que ingerimos.
Una de las premisas básicas es comprender que actualmente no nos estamos alimentando por necesidad. En este mundo basado en el capitalismo y en el consumo lo que impera es lo que las grandes compañías y los gobiernos nos obligan, en cierta manera, a consumir. Ellos tienen el control de lo que se produce a nivel alimentario y cómo ésto se produce. Nosotros tenemos el poder de decidir conscientemente qué queremos para nuestra salud, nuestra alimentación y la de nuestros hijos. Ya hay mucha información y también muchas otras alternativas de consumo.
Este post es fruto de lo que creo que es nuestro deber. Buscar ese conocimiento y esas alternativas de consumo.
Muchas personas que comienzan un camino espiritual y en busca de la Verdad terminan siendo vegetarianas a medida que su conciencia se aclara. Creo realmente que el vegetarianismo es un paso esencial hacia una sociedad mejor. Pero no creo que ser vegetariano te haga ser mejor que los que no lo son. A veces, pensar que eres mejor que el resto porque creas que no estás cometiendo los mismos errores que los demás puede hacer que pierdas la perspectiva de lo que realmente importa. Practico una técnica japonesa desde hace 13 años donde te enseñan dos cosas imprescindibles para la buena alimentación. Agradecer a los alimentos, animales y personas que han hecho posible que ese alimento llegue a nuestras manos; y comer al 80 % de nuestra capacidad, es decir, comer pero dejando un 20% del estómago vacío para una mejor digestión.
Hace un tiempo leí un libro muy interesante sobre cocina natural basado en las enseñanzas de Swami Prabhupada. En el se explica como investigaciones realizadas en los últimos veinte años sugieren que existe un vínculo entre comer carne y el cáncer de colon, recto, pecho y útero. Otro artículo en “The Lancet” informó: “La gente que vive en áreas donde se registra una alta frecuencia de carcinoma del colon tiende a vivir con dietas que contienen grandes cantidades de grasa y proteína animal; mientas que aquellos que viven en áreas donde se encuentra un índice bajo de esa enfermedad se alimentan con dietas más vegetarianas y poca grasa de productos animales”.
¿Porqué los comedores de carne parecen ser más propensos a estas enfermedades? Una razón dada por los biólogos y nutricionistas es que el tracto intestinal del hombre simplemente no es adecuado para digerir carne. Los animales carnívoros tienen tractos intestinales cortos (tres veces el largo de sus cuerpos), para evacuar rápidamente las toxinas descompuestas que produce la carne. Debido a que los alimentos vegetales se descomponen más lentamente que la carne, quienes comen vegetales tienen intestinos de por lo menos diez veces el tamaño de sus cuerpos. El hombre posee un tracto intestinal tan largo como el de un herbívoro, por lo tanto, si él come carne, las toxinas pueden sobrecargar los riñones produciendo enfermedades tales como gota, artritis, reumatismo y aún cáncer.
Además tenemos la adición de químicos a la carne. Tan pronto como se mata un animal, su carne comienza a podrirse, luego de algunos días, se torna de un color gris verdoso enfermizo. La industria disfraza este decoloramiento agregando nitritos, nitratos y otros preservativos para darle a la carne un color rojo brillante. Pero ahora algunas investigaciones han mostrado que muchos de estos preservativos son carcinogénicos, y lo que agrava el problema es la cantidad de químicos que se utilizan en la alimentación del ganado.
Gary y Steven Null, en su libro “Venenos en su cuerpo”, nos muestran algo que hace pensar a cualquiera dos veces antes de comprar otro bistec o jamón: “A los animales se les mantiene vivos y gordos mediante la continua administración de tranquilizantes, hormonas, antibióticos y otros 2.700 tipos de drogas. Este proceso de engorde comienza aún antes del nacimiento y continúa después de la muerte. Aunque estas drogas están presentes en la carne cuando usted las ingiere, la ley no exige que ellas figuren en el control de calidad para el consumidor”.
Debido a descubrimientos como éste, La Academia Nacional de Ciencias informó en 1983, que “la gente sería capaz de prevenir muchos tipos comunes de cáncer, comiendo menos carne, y más vegetales y cereales”.
Aunque algunos historiadores y antropólogos dicen que el hombre es históricamente omnívoro, nuestro equipo anatómico -dientes, mandíbula y sistema digestivo- facilitan una dieta sin carne.
La Asociación Dietética Americana dice que: “La mayor parte de la humanidad durante la mayor parte de la historia ha vivido con dietas vegetarianas o casi vegetarianas”, y gran parte del mundo aún vive de esta manera. En la mayoría de los países industrializados, la pasión por la carne no tiene más de cien años. Comenzó con el camión frigorífico y la sociedad de consumo del siglo veinte.
Pero aún en el siglo veinte, el cuerpo del hombre no se ha adaptado a comer carne. El prominente científico sueco Karl von Linne afirma: “La estructura del hombre, externa e interna, comparada con la de otros animales muestra que la fruta y los vegetales suculentos constituyen su alimento natural”.
En cuanto a la cuestión de la proteína, el Dr. Paavo Airola, una importante autoridad sobre nutrición y biología natural, tiene esto que decir: “la recomendación diaria oficial de proteína ha disminuido de 150 gms. recomendados hace 20 años, a sólo 45 gms. hoy en día. ¿Porqué?. Debido a que una seria investigación mundial ha demostrado que no necesitamos tanta proteína, que cuanto realmente se necesita por día es sólo 30 a 45 gms.. La proteína que se consume en exceso no solamente se pierde sino que realmente causa serios daños al cuerpo, siendo además el origen de enfermedades mortíferas como cáncer y enfermedades del corazón. Con el fin de obtener 45 gms. de proteína por día de su dieta, no se necesita comer carne, en cambio se puede obtener esto de una dieta 100% vegetariana que contenga una variedad de granos, lentejas, nueces, vegetales y frutas”.
Los productos lácteos, los cereales, los farináceos y las nueces son todas fuentes concentradas de proteínas. El queso, el maní y las lentejas contienen más proteína por onza que la hamburguesa, el cerdo o el bistec.
Aún así los nutricionistas pensaban hasta hace poco tiempo, que sólo la carne, el pescado, el huevo y los productos lácteos tenían proteínas completas (que contienen los ocho aminoácidos que no produce el cuerpo), y que todas las proteínas vegetales eran incompletas (careciendo de uno o más de estos aminoácidos). Pero una investigación hecha en el Instituto Karolinska de Suecia y en el Instituto Max Plank de Alemania, ha demostrado que la mayoría de los vegetales, frutas, semillas, nueces y cereales son excelentes fuentes de proteína completa. De hecho sus proteínas son mucho más fáciles de asimilar que aquellas de la carne y no traen consigo ninguna toxina. Es casi imposible que falten proteínas al comer suficiente alimento natural no refinado. Demasiado consumo de proteína llega a reducir la energía del cuerpo.
En una serie de pruebas comparativas de resistencia dirigidas por el Dr. Irving Fisher de la Universidad de Yale, los vegetarianos se desempeñaron dos veces mejor que los comedores de carne. Muchos otros estudios mostraron que una dieta vegetariana apropiada, provee mucha más energía nutritiva que la carne. Un estudio del Dr. J. Iotekyo y V. Kipani en la Universidad de Bruselas demostró que los vegetarianos eran capaces de ejecutar pruebas físicas dos a tres veces más prolongadas que los comedores de carne y que los vegetarianos se recobraban plenamente de la fatiga cinco veces más rápido.
Muchas personas consideran las razones éticas como las más importantes de todas para volverse vegetariano. En un ensayo titulado “Acerca de comer carne”, el autor romano Plutarco escribió: “¿Puedes realmente preguntar por qué razón Pitágoras se abstenía de comer carne? Por mi parte, más bien me asombro y me pregunto, por qué gran accidente y en qué estado mental, el primer hombre utilizó su boca para desgarrar y llevar sus labios a la carne de una criatura muerta, tendió su mesa con cuerpos muertos y pálidos y se aventuró a llamar alimento y nutrición a esos seres que en un momento se alegraron, lloraron, se movieron y vivieron… ¿Cómo pudieron sus ojos soportar la matanza cuando sus gargantas eran cortadas y sus miembros descuartizados? ¿Cómo pudo su nariz soportar esos olores? ¿Cómo es que esa contaminación no trastornó su gusto y pudo beber jugos y serúmenes de heridas mortales?… Ciertamente, no comemos leones o lobos por autodefensa, por el contrario, matamos criaturas dóciles que ni siquiera tienen dientes para dañarnos. Por un poco de carne los privamos del sol, la luz y de la duración de la vida a la cual tienen derecho”. Luego él desafió: “Si dices que has nacido para comer carne, entonces mata con tu propio esfuerzo lo que quieres comer, hazlo sin la ayuda de armas ni cuchillos”.
El biógrafo Diógenes nos dice que Pitágoras comía pan y miel en la mañana y vegetales en la tarde. El a veces pagaba a los pescadores para que devolvieran los peces al mar, y una vez dijo: “Oh compañeros, no den a sus cuerpos comida pecaminosa. Tenemos maíz, manzanas y uvas que doblan las ramas con su peso. Existen hierbas dulces y vegetales que pueden ser cocinados y suavizados con el fuego, y a ustedes no se les raciona ni la leche ni la miel. La Tierra nos dá una inmensa cantidad de riquezas de inocentes alimentos y nos ofrece banquetes que no involucran derramamientos de sangre ni matanzas. Sólo las bestias satisfacen su hambre con carne, y ni siquiera todas ellas”.
El famoso autor ruso León Tolstoy escribió: “Por matar animales para alimentarse, el hombre suprime innecesariamente su capacidad espiritual más grande, aquella de simpatía y piedad hacia las criaturas vivas como él mismo, y por violar sus propios sentimientos se vuelve cruel”. El también advirtió: “Mientras nuestros cuerpos sean las tumbas vivientes de animales asesinados, ¿cómo podemos esperar alguna condición ideal en la Tierra?”.
Cuando perdemos el respeto por la vida animal también lo perdemos por la vida humana. Hace veintiseis siglosPitágoras dijo: “Aquellos que matan animales para comer su carne tienden a masacrarse a sí mismos”.
Nos sentimos temerosos de las armas del enemigo, de las bombas y de los misiles, pero podemos cerrar nuestros ojos al dolor y al temor que nosotros mismos creamos por matar 15 mil millones de animales por año. ¿Podemos negar que esta brutalidad nos hace más brutales también?
Leonardo da Vinci escribió: “Realmente el hombre es el rey de las bestias, porque su brutalidad excede la de ellas. Vivimos de la muerte de otros, somos como cementerios andantes. Llegará el momento en que el hombre verá el asesinato de los animales como ahora vé el asesinato de los hombres”.
Mahatma Mohandas Gandhi dijo: “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que ellos tratan a sus animales. Yo siento que el progreso espiritual requiere que en algún momento dejemos de matar a nuestras criaturas hermanas para la satisfacción de nuestros deseos corporales”.
En realidad muy poca gente establece una relación consciente entre el matadero y la carne que llega a su mesa. La verdad es tan desagradable que todos prefieren cubrirla o ignorarla. Los mataderos son visiones del infierno; los animales gritan y son golpeados con martillos, shocks eléctricos o muertos a balazos. Luego son colgados y transportados a través de fábricas de muerte mecanizadas.
George Bernard Shaw se volvió vegetariano a los 25 años; una vez le preguntaron qué hacía para volverse tan juvenil y él respondió: “Yo aparento la edad que tengo. Son los otros que se ven más viejos, pero ¿qué se puede esperar de gente que se alimenta de cadáveres?”.
El premio nóbel Isaac Bashevis Singer se hizo vegetariano en 1962, a la edad de 58 años. El dijo: “Naturalmente, siento mucho haber esperado tanto tiempo, pero es mejor tarde que nunca. Varios filósofos y líderes religiosos tratan de convencer a sus discípulos y seguidores de que los animales no son sino máquinas sin alma, sin sentimientos. Sin embargo, cualquiera que haya vivido con un animal, sea éste un perro, un pájaro, o aún un ratón, sabe que esta teoría es una gran mentira inventada para justificar la crueldad”.
Muchas veces la simple mención del vegetarianismo trae la pregunta: ¿Y qué acerca de las proteínas? A ésta, el vegetarianismo puede bien responder: ¿Y qué de los elefantes? ¿Y los rinocerontes? ¿Y los toros?. La idea de que la carne tiene el monopolio de la proteína, y de que se requiere gran cantidad de proteína para la energía y la fuerza son ambos un mito.
Mientras son digeridas, las proteínas se desdoblan en sus aminoácidos constituyentes, los cuales son usados por el cuerpo para el crecimiento y reemplazo de tejidos. Todos los aminoácidos esenciales existen en abundancia en alimentos sin carne. Los productos de la leche, granos y cereales, legumbres y nueces son todas fuentes concentradas de proteína. El queso, el maní y la lenteja, por ejemplo, contienen más proteínas por onza que las hamburguesas, el cerdo o un asado. El exceso de proteína, a su vez acusa pérdida de fuerza y acumulación de desperdicios nitrogenosos que causan problemas a los riñones. Numerosos estudios han mostrado que una dieta vegetariana apropiada provee más energía nutricional que la carne.
Existe en la gente una tendencia a olvidar una verdad básica de la naturaleza, no es el hombre sino Dios quien produce el alimento. Hay algo místico en la forma en que crecen los alimentos; usted pone una pequeña semilla en la tierra, ésta germina y por la misteriosa fuerza viviente dentro de ella aparece una fábrica de alimentos; una planta de tomate produce docenas de sabrosos tomates rojos, un árbol de manzanas produce enorme cantidad de dulces manzanas, etc… Ningún equipo de científicos en el mundo ha inventado todavía algo tan asombroso como la más simple creación verde de Dios.
En vez de admitir la existencia de una inteligencia superior, los científicos están orientando mal al público con sus teorías de evolución química. Sin ninguna evidencia sustancial, proclaman que la vida proviene de los elementos químicos, pero ellos no pueden utilizar dichos elementos para hacer una semilla que luego crezca en una espiga de trigo, para producir luego más semillas que germinarán en cientos de espigas de trigo.
Extractos extraídos del libro “Cocina natural… una dieta deliciosa y libre de karma” Basado en las enseñanzas de A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada.
Os dejo con unos vídeos y unos enlaces interesantes:

Nosotros amamos a los que comen carne. Pero también amamos a los animales, por eso los amariamos aún más si se hicieran vegetarianos. www.larevoluciondelacuchara.org

No mojes nunca tu pan ni en la sangre ni en las lágrimas de tus hermanos. Una dieta vegetariana nos proporciona energía pacífica y amorosa y no sólo a nuestro cuerpo sino sobre todo a nuestro espíritu. Mientras los hombres sigan masacrando y devorando a sus hermanos los animales reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues aquel que siembra el dolor y la muerte no podrá cosechar ni la alegría, ni la paz ni el amor. Pitágoras
Karen Alvarez
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