Archivo de la categoría: Muerte

“Da una oportunidad al Amor” Gary Yourofsky

“El Veganismo es tu oportunidad de mostrar a los demás lo pacífico que eres. Es la oportunidad para una revolución personal. Para dejar tu marca sobre el planeta, causando el menos daño posible.”

“El 98% de los animales, de los cuales se abusa y son asesinados en este planeta, son maltratados y asesinados por industrias cárnicas, lecheras y productoras de huevos. ¡Ahí es dónde todo el sufrimiento se lleva a cabo!”

Gary Yourofsky

Una charla que NADIE que se considere SER HUMANO, debería de perderse, por pura RESPONSABILIDAD hacía lo que somos y todo lo que afectamos.

Karen Alvarez

Más Allá de los Sueños

Una pregunta con mayúsculas: ¿existe vida después de la muerte? Sinceramente no creo que todo termine con la última respiración. Nada de lo que ocurre, entonces, tendría sentido. Menos aún nuestro nacimiento y estancia aquí.

Esta película, dirigida en 1998 por Vincent War, es un relato, bastante acertado  desde mi punto de vista, de lo que llamamos “el más allá“. Seguramente, el autor de la novela en la que está basada el film, tuvo algún tipo de contacto con las personas a las que llamamos mediums y que han reportado infinidad de veces, a través de los espíritus que canalizan, los diferentes niveles que hay en los mundos astrales y los distintos entrenamientos a los que el alma es sometida, antes de volver a reencarnar.

Más allá de los sueños, ha sido una de esas películas maltratadas por la crítica cinematográfica. Comprensible si entendemos que algo de tan alto calado, no puede ser ni juzgado ni analizado de forma mental. Uno sólo puede observarla desde la posibilidad y desde la estupefacción. Cualidades que probablemente perdemos, entre otras cosas, debido al sometimiento de un estudio universitario, que nos asegura la separación y el alejamiento concienzudo de nuestra esencia e intuición.

En este juego en el que nos encontramos sumidos, no sólo es necesario darnos cuenta de ello, se trata además de “regresar al origen“, para lo cual es absolutamente esencial “Abrir el Corazón” y observar el todo desde ahí.

El film plasma, de forma bastante precisa, los diferentes niveles o escalas que existen en el mundo astral. Dependiendo de nuestro nivel en el momento de la muerte, el alma accede a uno o a otro. De hecho, el marido y la mujer protagonista no comparten el mismo lugar, una vez fallecidos ambos, debido a que ella comete la peor de todas las acciones que uno podría realizar en su encarnación humana: atentar y cortar la vida, en este caso concreto, la suya propia.

Fascinante, se mire por donde se mire, me encanta la descripción del lugar del astral donde van las almas a las que se les permite leer y escribir, o cómo se cambian los nombres y el aspecto físico que se tenía en vida, para poder “olvidar” lo antes posible esa encarnación y garantizarnos acceder a la siguiente.

Con una magnífica fotografía, refleja a través de la pintura y de una forma muy original, que precisamente aquello que pensamos es lo que se materializa.

Más que magistral, Imprescindible.

Si aun no la habéis visto, no os la perdáis.

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Karen Alvarez

El Último Viaje. Una película sobre la muerte y el más allá

¿Existe el más allá? ¿Qué pasa realmente cuando morimos? ¿Hay algo más, o desaparecemos cuando dejamos este mundo, sin más?
Desde siempre he vivido con la sensación física de que voy a morir. Puede que suene algo descabellado. Ni yo misma sé por qué tenía esos sentimientos. Era como una fuerte sensación de que la muerte me acechaba y pronto iba a dejar este mundo. A veces era como una especie de angustia de no saber qué me esperaría después de la vida y un terror hacía lo desconocido.
Con 20 años conocí un camino espiritual de yoga y meditación. En el yoga, una de las enseñanzas básicas es sobre el karma y la reencarnación. Algo que se me hacía muy difícil de aceptar, a pesar de que practicaba esa disciplina. Esa práctica de yoga y meditación me proporcionaba estados de amor y de buenos sentimientos que me hacían sentir mejor que nunca en mi vida. Esos estados no dependían de nada que ocurriera en mi vida, sino que se producían en mi interior sin una causa exterior. Pero no tenía experiencias de ver mis vidas pasadas, como a otras personas que conocía y también practicaban estas técnicas, les había pasado.
Unos años después mis meditaciones se hicieron más profundas. Lograba entrar en estados de un silencio y un vacío total y absoluto. En esos estados no habían pensamientos. No se como podría describirlos. Es como una nada. La mente deja de funcionar. Se va. Y sólo existe la conciencia que observa. Es muy raro porque sabes que estás observando, pero no existen las palabras. No existen las definiciones. No hay nada más que observación sin juicio, sin palabras. Es una sensación como de estar “más allá”.
Un día en particular, en una de esas meditaciones profundas, tuve una extraña experiencia. Vi a una chica joven en una habitación. Recuerdo su cara, lo que sentía, cómo iba vestida. Esa chica, tenía la sensación de que era yo. Incluso me parecía a ella físicamente. Ella se sentó en una silla y el hombre que había en la habitación empezó a pintarla. El estaba enfermo, era pobre y pasaba hambre. Ella también era pobre y posaba para pintores por dinero. Creí que era un sueño, aunque era muy consciente de él. Simplemente observaba la situación sin tomar parte en ella. Vi algunas cosas más y al cabo de un tiempo salí de la meditación. No le dí más importancia. No lo comenté con nadie. Aunque creía que no había sido un sueño normal no quise darle vueltas porque fuera lo que fuera no lo iba a poder saber nunca.
Con 18 ó 19 años empecé a interesarme por la pintura ligeramente. Leía libros, me gustaba mirar las fotos de los cuadros y me encantaba, sobre todo, el impresionismo. Van gogh, Gauguin, Cézanne… pero sin duda mi favorito era Modigliani. El pintaba el subconsciente de las personas, lo que éstas le transmitían,  y eso me  fascinaba.
Al cabo de unos meses de esta experiencia de meditación me pasó algo sorprendente. Estaba con mi hermana Eva y mi madre en un gran almacén comprando un mueble, y nos sentamos en la oficina de la señora que nos estaba atendiendo. En la pared colgado había un cuadro grande. Una litografía  del retrato de una chica a la que no paraba de mirar. Había algo que me resultaba muy familiar en ella. De pronto mi hermana Eva me dijo: “Que paranoia. La chica del cuadro es igual que tu. Tiene tu misma cara, tus mismos ojos, tu misma boca…” Entonces grité ante el asombro de mi madre y de la señora que nos estaba atendiendo. Recordé a la perfección ese momento, esa situación. La silla, la habitación, la ropa. Era la experiencia que había vivido en meditación profunda y era un cuadro de Modigliani.  Afortunadamente el cuadro estaba en venta y nos lo llevamos. Mi madre se encaprichó de él porque decía que le recordaba tanto a mi, que quería tenerlo para poder ver mi cara todos los días. Estuvo en casa de mis padres unos años y cuando algún amigo de mis hermanos o algún conocido venía, lo primero que hacía era preguntar quien me había pintado. En una ocasión vino un amigo a casa y le dijo a mi madre que me habían pintado muy bien. Yo le dije que no era yo la del cuadro, a lo que él me dijo que si no era yo, era un familiar mío que se me parecía mucho.
Puede que todo esto sea mera casualidad, pero lo que sí tengo claro es que existen las vidas pasadas, existen las vidas futuras y que aquí sólo estamos de paso. Después de esa experiencia en meditación, éstas se intensificaron  por un tiempo y pude ver y experimentar cosas que me han ayudado enormemente a comprender aspectos de mi vida y de mis relaciones, que de otra forma, seguramente se hubieran quedado sin respuesta.
Probablemente habrá quienes piensen que estas experiencias son creaciones mentales y no existen en realidad. Sea como sea, a mi me han servido de mucho y estoy muy agradecida de haberlas tenido. Y sea lo que sea que sean, son mis experiencias y eso jamás lo podré negar.
Este documental pretende arrojar luz, a través del testimonio de personas que han tenido experiencias que verifican que existe un más allá, y que la muerte es sólo un cambio y un proceso más de nuestra “experiencia de vida”. Algo a lo que no debemos temer. Algo a lo que más bien, tendríamos que dar la bienvenida y alcanzar un nivel de comprensión más profundo y elevado sobre el hecho inevitable de pasar de un lugar de existencia a otro. Como dicen en el film, cuando nacemos aquí nos saludan, mientras allí se despiden de nosotros. Cuando morimos, nos dicen adiós aquí y allí nos vuelven a dar la bienvenida.
La vida es un regalo maravilloso que no deberíamos desaprovechar. Estamos aquí para armonizarnos con nosotros mismo y con los demás. Del resultado de esa armonización dependerá nuestro futuro.
Qué disfrutéis del documental.

El Último Viaje. from cosmograma.com on Vimeo.

Karen Alvarez